Estimada doctora Kan:
La situación es la
siguiente...
Hace años que por las
mañanas, de camino a mi trabajo me cruzo con un
montón de colegiales y lolitas colegialas, pero no
van por ahi los tiros... El caso es que me había
cruzado mil veces con un joven de ojos verdes que
por lo que yo deduje en su día, debía de ser profe
del citado colegio. Hasta aquí todo normal.
Un día, hará de esto 3
meses, en un paso de cebra noté cómo se me quedaba
mirando fijamente a los ojos, con muchísimo
descaro, tanto que pensé que debía de haber salido
de casa con algo raro, pero qué va... Por un
segundo aparté la mirada pero de seguido le volví
a mirar y ahí seguía, clavándome sus ojazos.
Desde entonces me lo
encuentro a menudo en mi camino al metro y ya
desde que salgo de casa voy nerviosa. Cuando me lo
he encontrado no puedo evitar hacerme la loca,
mirar al suelo, mirar la hora, pero por el rabillo
del ojo noto que me taladra con la mirada.
El martes pasado le
aguanté la mirada y entre labios, sonriendo y a
una distancia como de 10-15 metros le pregunté que
qué pasaba. Al llegar a mi altura me despachó con
un sonriente "hasta luego", al cual yo ,claro,
respondí, pero sin pararnos.
Pasados 4 días del
hastaluego me lo vuelvo a encontrar, esta vez yo
por una acera y él por la otra. Me lo vuelvo a
quedar mirando con ánimo de saludarle y va el tio
y pasa de largo si mirarme ni decir nada!!! Y eso
que estoy segura de que me vio....
¿Qué harías tú?
Un beso y gracias.
Me encanta esta
sección!
Patricia