Hola Belén
querida amiga. Soy Sara y te escribo desde
Cuenca porque me acaba de llamar una amiga para
contarme su problema y como yo no soy una
profesional como tú y no quiero cagarla, pues he
decidido ponerte al corriente para que me
orientes.
Te pongo en
situación: "Mi amiga de 37 años (la edad no es
baladí en este asunto concreto que nos ocupa, te
lo aseguro) estaba bailando en el estudio con su
marido, jazz, o similar, algo como agarrado (que
tú me dirás también los del jazz). El caso es
que la cosa prometía y parecía que iba a
terminar, pues muy bien, para qué vamos a
engañarnos. Pues va su marido y le suelta: -¡qué
bonito momento, desde luego estoy con una señora
estupenda! Y mi amiga que fina, lo que se dice
muy fina, precisamente no es, va y le estampa:
vete a tomar por culo: señora es mi madre, a mi
me llamas dama o similar que es un término mucho
más adecuado. Total, Belén que ipso facto me ha
llamado, me ha expuesto su situación y me ha
preguntado: A ver Sara, díme ¿cómo vivo yo este
momento? ¿cómo tengo que vivirlo, eh? Yo me he
quedado traspuesta (hija es que no soy
profesional como tú, no tengo recursos) y lo
único que se me ha ocurrido es decirle: pásame a
tu marido, hazme ese favor, y le he explicado
por qué nunca mais, señora, nunca mais y menos
si lo que quiere es echar un polvo... Pero he
aquí mi pregunta querida Belén: ¿cómo debe vivir
mi amiga ese momento? le ha impactado, ya te lo
digo, esto no se le pasa así como así, que la
conozco muy bien. Díme algo por dios..